En el post anterior de la gestión del impacto fiscal hemos introducido el sentido de la gestión del impacto fiscal de los PPP, presentado los tipos de compromisos o pasivos fiscales (ciertos vs contingentes), y hemos abordado la primera fase de dicha gestión, el “análisis y cuantificación de los compromisos”.

Decíamos del análisis y cuantificación, de manera resumida: primero se identifican y cuantifican los compromisos firmes (algo casi automático) y los compromisos contingentes (determinando aquellos que serán objeto de análisis y cuantificación – aquellos que respondan a riesgos explícitos, cuantificables y de cierta relevancia). La cuantificación es en una doble vertiente: estimación de flujos y valoración en sí (estimación del valor de stock de los compromisos).

Gestión del Impacto Fiscal

En el post anterior explicamos la primera etapa (Análisis y cuantificación). este post explicaremos el resto de etapas en el ciclo de la gestión del impacto o exposición fiscal, con especial énfasis en el control de la exposición agregada y en el sentido y funcionamiento de un fondo para contingencias.

¿y Después?

Después de la cuantificación y valoración: control, registro y monitoreo

Después se determinará si es asumible la carga fiscal / impacto fiscal cierto y esperado. En algunos países se establece un límite a la exposición agregada (recordemos, valor presente de los compromisos fiscales, es decir, pasivos fijos y pasivos contingentes) de manera que se verifique si la carga conjunta agregada de los proyectos PPP (considerando el proyecto nuevo) se mantiene con este posible nuevo proyecto dentro del umbral definido como aceptable o lo excede, en cuyo caso no se procedería con el proyecto. Dicho umbral se define normalmente como porcentaje máximo del PIB (del año anterior normalmente). (Paso #2, Control).

A continuación (Paso #3, Registro y dotación), en caso de considerarse aceptable el impacto fiscal, se procederá a la licitación del contrato, y al registro de tales compromisos en un libro/registro al efecto (una vez se firme el contrato).

Con un posible paso intermedio, la dotación de una cuantía relativa a los compromisos asumidos por el contrato, a un fondo específico, y que se aplica en algunos países (se explica más adelante).

Finalmente, ya durante la vida del proyecto (Paso #4), se entrará a monitorizar los compromisos (esencialmente los contingentes, pues son los que están sujetos a incertidumbre (riesgo) que debe ser gestionada de manera proactiva, así como a la actualización de las estimaciones o cálculos cuando las circunstancias así lo recomienden (cambio material en parámetros o factores de riesgo que varían materialmente el valor esperado de los pasivos contingentes), además de lo que conlleve la propia administración del fondo para contingencias, especialmente en cuanto a las aplicaciones o desembolsos que por riesgos materializados toque realizar.

 

Fondo de contingencias (o fondo de liquidez).

Al margen de cuantificar y monitorizar el impacto fiscal de los PPP, y en su caso establecer un control sobre la exposición agregada, en algunos países se va «más lejos», con la creación de un fondo para contingencias.

No se trata de un fondo contable, sino fiduciario, por el que el estado / administración competente dota recursos financieros para hacer frente a los pagos que sobrevenga por las contingencias que se materialicen (esto es, en PPP, los riesgos retenidos).

Si bien algunos países dotan al fondo, de manera anual (con un año de antelación) todas las cuantías previstas de pasivos firmes, además de la estimación de los pasivos contingentes (en estos casos hablamos de fondo de garantía o fondo de liquidez de PPP). Ejemplo del primer caso es Colombia, y del segundo Paraguay. Ver artículo 11 de la Ley 5102 de la República de Paraguay (Ley PPP de Paraguay).

Ello permite, entre otras cosas, el contar con recursos para enfrentar la liquidación de compensaciones por riesgos retenidos/no transferidos, evitando depender del proceso de re-equilibrio por el que se solicita al socio privado que financie la pérdida a cambio de una revisión de precio, tarifa, plazo etc.

 

Ventajas y beneficios del control del impacto fiscal de los PPPy de la cuantificación de los pasivos contingentes

  • Poder controlar el compromiso agregado asumido en cada momento a fin de analizar su asumibilidad (affordability) o cómo impacta en la sostenibilidad financiera general de las finanzas públicas, evitando asumir compromisos excesivos a los que se llegaría sin el adecuado control, debido al natural “sesgo PPP” que se produce cuando los proyectos no computan en déficit y deuda.
  • Linealizar el gasto asociado a los riegos que se han retenido, y que en mayor o menor medida sabemos que se van a materializar en momentos determinados de la vida del contrato.
  • Poder tomar (en especial por parte de las entidades promotoras) decisiones más informadas en torno a los proyectos (lo oportuno de la decisión de inversión).
  • Transmitir disciplina presupuestaria y fomentar la optimización del uso de las garantías y retención de riesgos a otorgar mediante el explicitación de su coste/valor.
  • Gestionar mejor los riesgos: mejor conocimiento de su relevancia para aplicar la adecuada priorización en los medios de la gestión; y poder particularizar a cada tipo de riesgo, y poder dotar con suficiencia fondos en previsión de las necesidades puntuales sobrevenidas (riesgo de liquidez).

Aprovechamos para recordar lo que hemos defendido en otras ocasiones: en Europa se debería aplicar IPSAS y/o en todo dejar fuera del control de procedimiento de déficit excesivo a los proyectos PPP (bajo condiciones de estar bien armados y generar valor por eficiencia, etc.) y “a cambio” seguir una disciplina de cuantificación y control de los compromisos adquiridos por los PPP y limitar por ley tales cargas de manera explícita (como porcentaje del PIB), como están haciendo otras regiones del globo.

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